Guía actualizada sobre diagnóstico y tratamiento basado en evidencia.
La rinitis alérgica es una condición frecuente que produce congestión nasal, estornudos y picazón.
Aunque no suele ser una enfermedad grave, puede afectar significativamente la calidad de vida, alterando el sueño, la concentración y el rendimiento diario.
En esta revisión explico qué es, por qué ocurre y cuáles son las opciones de tratamiento basadas en evidencia.
La rinitis alérgica es una inflamación de la mucosa nasal causada por una reacción exagerada del sistema inmune frente a partículas del ambiente que normalmente no son dañinas. Estos agentes son llamados alérgenos.
Polen de árboles y pastos
Ácaros del polvo doméstico
Caspa de animales
Esporas de hongos
Cuando una persona alérgica entra en contacto con estas partículas, se desencadena una respuesta inflamatoria que produce los síntomas característicos.
Los síntomas más habituales incluyen:
Estornudos repetidos
Secreción nasal acuosa
Congestión nasal (sensación de nariz tapada)
Picazón en nariz, ojos, paladar u oídos
Tos persistente
Alteraciones del sueño
Somnolencia diurna
Irritabilidad
Dificultad para concentrarse
Aunque muchas personas la asocian a estaciones específicas como la primavera, los síntomas pueden presentarse durante todo el año, especialmente cuando el desencadenante son los ácaros del polvo.
La rinitis alérgica es una de las enfermedades respiratorias más comunes.
Se estima que entre un 10% y 30% de la población mundial presenta síntomas compatibles en algún momento de su vida.
Además, suele estar asociada a otras enfermedades alérgicas, especialmente asma bronquial.
El diagnóstico es principalmente clínico, basado en los síntomas y el contexto del paciente.
En la mayoría de los casos no es necesario realizar exámenes adicionales.
Sin embargo, en pacientes con síntomas persistentes o de difícil control, pueden utilizarse:
Test cutáneos (Prick Test)
Exámenes de sangre para evaluar sensibilización alérgica
Estos estudios permiten identificar el alérgeno específico y orientar medidas de evitación.
El manejo depende de la intensidad y frecuencia de los síntomas.
Cuando es posible, se recomienda reducir la exposición al alérgeno desencadenante.
En la práctica, esto puede ser complejo, especialmente en casos relacionados con polen o ácaros del polvo.
Las principales opciones incluyen:
Antihistamínicos orales
Corticoides intranasales
Los corticoides intranasales son considerados tratamiento de primera línea en pacientes con síntomas moderados a severos, debido a su eficacia para controlar la inflamación nasal.
En casos seleccionados y persistentes, puede evaluarse inmunoterapia específica bajo supervisión especializada.
Cuando se utilizan en dosis adecuadas y bajo indicación médica, los corticoides intranasales son seguros para uso prolongado. Su acción es principalmente local, con mínima absorción sistémica.
Es importante diferenciar los corticoides intranasales de los corticoides por vía oral.
Los corticoides orales no deben utilizarse de forma prolongada sin supervisión médica, ya que pueden producir efectos adversos significativos.
No existe evidencia consistente que respalde la necesidad de cambiar periódicamente de antihistamínico si el paciente está bien controlado y no presenta efectos adversos.
Se recomienda evaluación médica cuando:
Los síntomas interfieren con el sueño o actividades diarias
No hay mejoría con medidas iniciales
Existen síntomas respiratorios asociados (como dificultad para respirar o sibilancias)
Hay dudas diagnósticas
Un diagnóstico adecuado permite optimizar el tratamiento y mejorar significativamente la calidad de vida.
Es una inflamación nasal causada por alergia a partículas ambientales.
Produce estornudos, congestión y picazón nasal.
El diagnóstico suele ser clínico.
Los corticoides intranasales son tratamiento de primera línea en casos moderados a severos.
Es una condición frecuente y tratable.
La rinitis alérgica es una condición frecuente y manejable.
Un enfoque basado en diagnóstico clínico adecuado y tratamiento dirigido permite controlar los síntomas en la mayoría de los pacientes.
Este contenido tiene fines educativos y no reemplaza una evaluación médica presencial.
Dr. Nicolás Aliaga